¡Del ideólogo y el ignorante!

Una jornada después de unos comicios legislativos en los que el votante estadounidense parece haber puesto en tela de juicio al Presidente y su iniciativa, el Wall Street Journal apuntaba la primicia de que el Presidente Obama habría remitido una misiva secreta al ayatolá Jamenei, líder supremo de la República Islámica. Se trataría al parecer del cuarto escrito de una serie de intercambios epistolares secretos que Obama habría mantenido con Jamenei desde que fuera investido.

Según el Wall Street Journal, el Presidente Obama escribió secretamente al Líder Supremo iraní el mes pasado, describiendo unos “intereses compartidos en la lucha contra los militantes del Estado Islámico en Irak y Siria”. Aunque admitir oficialmente la existencia de la misiva llevó a Irán otra semana, Jamenei apuntó el intercambio en su intervención del 3 de noviembre con motivo del aniversario de la revolución iraní: “El nuevo Presidente estadounidense ha hecho unos comentarios hermosos. También nos solicita repetidamente pasar página oralmente y por escrito, y ayudarle a cambiar el actual clima. Nos pide cooperar con él a la hora de resolver problemas mundiales”.

Pero la cuestión aquí es más la forma que tiene Irán de considerar esta visión de cooperación. En el momento del alta de su intervención pública de próstata el mes pasado, Jamenei concedió una infrecuente entrevista a State TV describiendo las declaraciones “absurdas, vacías y parciales” realizadas por las autoridades norteamericanas a tenor de la creación de la llamada coalición internacional para combatir al grupo terrorista Estado Islámico de Irak y el Levante. Al parecer, Irán no es un creyente fiel de la “intervención internacional”. Tal vez porque piensa que “la intervención local” funciona mucho mejor Y esto se apuntó en otra alocución de Jamenei, en la que destacaba que si los estadounidenses quieren hacer su voluntad en Pakistán, Irak y Siria, “deben saber que si actúan de esa forma, están abocados a los mismos problemas a los que vienen enfrentándose en Irak durante los 10 últimos años”.

El periodista Dexter Filkins, que llevó a cabo un estudio amplio del papel de Irán en Irak, brinda en contexto. Ryan Clocker, Embajador estadounidense en Irak en los tiempos de la segunda Guerra del Golfo, admite a Flinks que “Mientras la  presencia norteamericana vacilaba, Suleimani [el responsable de la unidad Quds del Régimen Islámico] comenzó una agresiva campaña de sabotaje”.

Filkins destaca que a medida que el miedo a una invasión norteamericana empezó a ceder, los iraníes se volvían progresivamente más agresivos, valiéndose de tácticas de violencia sectaria, artefactos explosivos caseros, sobornos, intimidación y asesinatos con el fin de cristalizar su postura y debilitar la posición de los americanos destacados en Irak.

Hacia el año 2010, Irán inició una campaña bien orquestada de intimidación y sobornos encaminada a impedir que Ayad Alawii – político secular pro-occidental que se había hecho con la mayoría de los escaños en el parlamento – formara gobierno. En lugar de Alawii, Irán cerró un acuerdo que convertía en el nuevo Primer Ministro de Irak a Nuri al-Maliki, un chií prácticamente anónimo, fanático y muy sectario.

Maleki, animado y apoyado por Irán, implantó una legislación muy sectaria que alienó a la población árabe sunita de Irak. La política sectaria jugó también un papel en Siria, donde Irán sigue apoyando a la minoría alauita junto al régimen de Bashar Al-Assad, que contravino hace tiempo todos los límites en el uso de arsenales convencionales y no convencionales contra su ciudadanía. La intervención de Irán, maridada con la inacción de Obama y el rechazo tajante a apoyar a las fuerzas moderadas en el seno  de Siria, prolongó la sangrienta guerra civil y despejó el terreno a la expansión fulminante de los radicales, que eventualmente darían lugar al Estado Islámico de Irak y el Levante primero en Siria y luego en Irak  Resulta asombroso pensar que tras años frustrando unas iniciativas norteamericanas en la región que a menudo eran bloqueadas por Irán o sus satélites, el Presidente Obama cree estar a tiempo de convencer a Jamenei de cooperar con América en la lucha contra el Estado Islámico.

Trita Parsi, Presidente del Consejo Nacional Americano Iraní – un polémico grupo de presión que parece tener vínculos muy estrechos con el régimen islamista – comentaba estos intercambios epistolares en la revista Foreign Policy. En su artículo, titulado “Correspondencia con el ayatolá”, destaca que “solamente los ideólogos y el ignorante no entenderán que la carta de Obama a Jamenei persigue únicamente una política pragmática”. América tiene desde luego interés en la región y derrotar al Estado Islámico de Irak y Siria es un interés crucial. Sin embargo, sumar la “ayuda” de los ayatolás es un postulado peligroso. Esa vía política alimentará probablemente el odio sectario y la indignación, y enajenará a los aliados. Lo más importante es que también ampliará la esfera de influencia de los ayatolás, que durante los últimos 35 años han demostrado su hostilidad a América. Un acuerdo con el Estado Islámico de Irak y Siria también consolida la postura del ayatolá en las cruciales negociaciones nucleares, peligro mucho mayor que una milicia regional. Los intercambios epistolares entre líderes mundiales son en la práctica vías pragmáticas y hechos cotidianos – pero también la hostilidad del ayatolá a América. Optar por la ignorancia pragmática – o lo que es peor – por la ideológica es erróneo e incorrecto en la misma medida. Hace mucho más necesario un pragmatismo real.

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